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Terapia BMGIM

Terapia BMGIM

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¿Qué es?

La Asociación de Imagen Guiada y Música (AMI) define la terapia BMGIM (Método Bonny de Imágenes Guiadas y Música) como “una terapia de transformación que utiliza la música específicamente programada para estimular, apoyar dinámicamente y desarrollar experiencias internas al servicio de la integridad física, psicológica y espiritual de la persona”.

Helen L. Bonny, creadora de este método terapéutico, escribió que este proceso, es similar a un viaje de autoconocimiento que toma las experiencias que evoca la música con el que “empezarás a sanar tu mundo interno, irás avanzando y profundizando en la sanación de memorias que quedaron grabadas en tu mente inconsciente y que determinan la forma como hoy experimentas tu vida”.

¿Para quién?

La terapia con Imagen Guiada y Musica (GIM) se utiliza con adultos que tienen: necesidad de aliviar síntomas como dolor, ansiedad, tensión, estrés; expresar y dar valor a los propios sentimientos; modificar pautas de comportamiento; tomar decisiones ante conflictos; aumentar la confianza en uno mismo; y/o fortalecer su estado global de bienestar.

 

 

Sesiones Individuales

Se realizan en sesiones de 1 hora y media. Estructurada en varias partes: una conversación previa, para identificar el tema que preocupa; seguida de una relajación guiada y una audición musical durante la cual se dialoga con el terapeuta sobre las sensaciones que transmite la música. Al terminar la música, se integra la experiencia con la ayuda del dibujo, mandala, tras ello se conversa de nuevo sobre la experiencia vivida, su conexión con el tema de la sesión y su relación con la vida cotidiana, de modo que contribuya a afrontar cambios, decisiones o una transformación de la conciencia.

Sesiones Grupales

La estructura de las sesiones grupales se difieren en algunos aspectos de las sesiones individuales. Primero se busca un tema común al grupo, tras ello se realiza la relajación guiada, seguida la audición musical, la que a diferencia de la sesión individual, suele ser más corta y en la que no se suele verbalizar. A continuación se procede a tener tiempo de integración, con la ayuda del dibujo, mandala y se termina con una conversación grupal sobre la experiencia vivida, la conexión particular y relación con la vida cotidiana.

Al compartir con el grupo el tema a trabajar es más genérico y la experiencia musical es más breve y sin verbalizar al momento, pero la riqueza de compartir con el grupo nos ayuda a ver nuestra experiencia con diferentes miradas.

Ambas modalidades tienen sus ventajas e inconvenientes, por lo que se valorará con el cliente el tipo de terapia que sea más beneficiosa para él/ella.