cerebro y azucar

El cerebro es un órgano que consume mucha energía, siendo además la glucosa su principal fuente de alimentación. Si bien el cerebro necesita de la glucosa para funcionar, ¿qué pasa cuando exponemos a este órgano a una cantidad excesiva de azúcar como consecuencia de una mala alimentación?

El consumo de azúcar en exceso, como veremos más adelante, tiene un impacto directo en nuestras habilidades cognitivas y en la habilidad que tenemos de controlarnos a nosotros mismos: este componente tiene efectos similares a los de las drogas en el centro de recompensa de nuestro cerebro.

Los científicos han llegado a la conclusión de que los alimentos dulces, junto con los alimentos salados con exceso de grasas en su composición, pueden producir efectos similares a la adicción en el cerebro humano, provocando la pérdida del autocontrol, la sobrealimentación y el consiguiente aumento de peso.

¿Qué le sucede al cerebro cuando ingerimos azúcar?

Cuando el azúcar llega a nuestra lengua, activa ciertas papilas gustativas que envían una señal al cerebro, incluida la corteza cerebral. Esta señal activa el sistema de recompensa del cerebro, por lo que se libera dopamina (una sustancia química del cerebro que nos hace sentir bien) y se refuerza el comportamiento, lo que nos hace querer repetirlo en el futuro.

Cuando se activa repetidamente ese sistema de recompensas, el cerebro se adapta y se reconecta en base a estos hábitos de consumo, lo que hace que cada vez queramos consumir más. Una investigación en ratas al respecto arrojó el siguiente hallazgo: cuando fueron alimentadas con dietas altas en azúcar, el cerebro de las ratas liberaba menos de un determinado químico que ayuda a los cuerpos a tener autocontrol, por lo que eran menos capaces de dejar de comerlo.

Esas ratas saturadas de azúcar tampoco eran tan buenas en ciertas tareas de memoria, lo que mostró que ciertas funciones cerebrales en el área prefrontal y el hipocampo (un área importante para la formación y retención de la memoria) estaban dañadas como consecuencia del exceso de azúcar. Otros estudios en ratas mostraron que una dieta alta en azúcar aumentaba la inflamación en esta área, lo que también afectaba la memoria a corto plazo.

Azúcar, cerebro y respuesta de recompensa

En los seres humanos, se ha descubierto que los alimentos de alto índice glucémico activan regiones del cerebro asociadas con la respuesta de recompensa y provocan sentimientos de hambre más intensos en comparación con los alimentos de bajo índice glucémico. Los alimentos que provocan una mayor elevación de la glucosa en sangre producen un mayor impulso adictivo en el cerebro.

Una investigación publicada en el  American Journal of Clinical Nutrition utilizó el índice glucémico (IG), una medida de cómo ciertos alimentos se convierten en azúcar en el cuerpo, para probar este proceso y encontró que comer una comida con un IG alto provoca una mayor actividad cerebral en las regiones involucradas en comportamiento alimentario, recompensa y antojos.

El azúcar y la afectación en la memoria

El exceso de azúcar, como ya hemos mencionado, tiene efectos dañinos en todo el organismo: incluso un solo evento de glucosa elevada en el torrente sanguíneo puede ser perjudicial para el cerebro, lo que resulta en una función cognitiva más lenta y déficits en la memoria y la atención.

Algunas investigaciones sugieren que un alto consumo de azúcar causa inflamación en el cerebro, lo que conduce a dificultades y alteraciones en la memoria. Un estudio de 2016 publicado en Behavioral Brain Research encontró que los marcadores inflamatorios estaban presentes en el hipocampo de ratas alimentadas con una dieta alta en azúcar, pero no en aquellas alimentadas con una dieta estándar.

Sin embargo, la buena noticia es que este daño inflamatorio del azúcar puede no ser permanente. Un estudio de 2017 en la revista  Appetite encontró que el daño a la memoria causado por el consumo de azúcar se puede revertir siguiendo una dieta baja en azúcar y de bajo índice glucémico.

Además, una investigación publicada en la revista Nutrients en 2015 encontró que reducir el consumo de azúcar y complementar con ácidos grasos omega-3 y cúrcuma mejora la memoria considerablemente.

¿Cómo impacta el azúcar en el estado de animo?

El azúcar también afecta el estado de ánimo: en los jóvenes sanos, la capacidad de procesar las emociones se ve comprometida con la glucosa en sangre elevada, según un estudio basado en imágenes del cerebro.

Otro estudio publicado en Diabetes Care encontró que las personas con diabetes tipo 2 informaron un aumento de los sentimientos de tristeza y ansiedad durante la hiperglucemia aguda (niveles elevados de azúcar en sangre).

Uno de los estudios más grandes para relacionar el azúcar con la depresión, en base al análisis del consumo dietético y el estado de ánimo de 23.245 sujetos que participaron en la investigación científica bautizada como “Whitehall II”, determinó que las tasas más altas de consumo de azúcar se asociaron con un mayor padecimiento de la depresión.

El estudio, que se publicó en 2017 en Scientific Reports, determinó que aquellos con el mayor nivel de consumo de azúcar tenían un 23% más de probabilidades de ser diagnosticados con un trastorno mental que los sujetos con menor ingesta.

La ingesta de azúcar obstaculiza la capacidad mental

La glucosa en sangre elevada daña los vasos sanguíneos: este daño es la principal causa de las complicaciones vasculares de la diabetes, lo que lleva a otros problemas, como daño a los vasos sanguíneos del cerebro y los ojos, lo que causa retinopatía.

Los estudios de diabéticos a largo plazo muestran un daño cerebral progresivo que conduce a déficits en el aprendizaje, la memoria, la velocidad motora y otras funciones cognitivas. La exposición frecuente a niveles altos de glucosa disminuye la capacidad mental, ya que los niveles más altos de HbA1c (la prueba de hemoglobina glicosilada (HbA1c) es un examen de sangre para la diabetes tipo 2 y prediabetes que mide el nivel promedio de glucosa o azúcar en la sangre durante los últimos tres meses) se han asociado con un mayor grado de encogimiento cerebral.

Incluso en aquellos sin diabetes, un mayor consumo de azúcar se asocia con puntuaciones más bajas en las pruebas de función cognitiva: se cree que estos efectos se deben a una combinación de hiperglucemia, hipertensión, resistencia a la insulina y colesterol elevado.

Investigaciones adicionales muestran que una dieta rica en azúcares añadidos reduce la producción del factor neurotrófico derivado del cerebro, una sustancia química del cerebro esencial para la formación de nuevos recuerdos y el aprendizaje. Los niveles más bajos de esta sustancia también están relacionados con la demencia y la enfermedad de Alzheimer.

Para casos de emergencia Llamar al :91-667-16-46

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