cerebro y materia gris

La materia gris es la “capa externa” del cerebro y constituye la mayor parte de la superficie o corteza, así como el cerebelo, el cerebro y el tronco encefálico.

La materia gris está formada principalmente por somas y dendritas neuronales, donde tiene lugar la integración y el inicio de la información local, sitio en el que la información se procesa y pasa muy cerca de otras neuronas.

En cuanto al origen de la terminología, esta recibe su nombre del color gris rosado del tejido cerebral en estas áreas, que surge a raíz de la densa colección de somas, dendritas y axones no mielinizados que allí se encuentran.

Materia gris y su incidencia en el cerebro

El cerebro humano consta de aproximadamente un 60% de materia blanca y un 40% de materia gris: si bien se suele creer que el cerebro es principalmente materia gris, ya que ciertamente se ve así, en realidad cuenta con una mayor cantidad de materia blanca.

La materia blanca es la infraestructura del cerebro e incluye los axones y su capa protectora llamada mielina. La materia gris, por otro lado, está compuesta por el cuerpo (soma) de las propias neuronas.

Materia gris: estructura

La materia gris refiere a neuronas amielínicas y otras células del sistema nervioso central: está presente en el cerebro, el tronco encefálico y el cerebelo, y en toda la médula espinal.

La materia gris se distribuye en la superficie de los hemisferios cerebrales (corteza cerebral) y del cerebelo (corteza cerebelosa), así como en las profundidades del cerebro (tálamo, hipotálamo, subtálamo, ganglios basales, putamen, globo pálido, núcleo accumbens), por los núcleos septales, núcleos cerebelosos y el tronco encefálico.

La materia gris en la médula espinal se conoce como la columna que viaja por la médula, que a su vez se distribuye en tres columnas grises que se presentan en forma de “H”. La columna que mira hacia adelante es la columna gris anterior, la que mira hacia atrás es la posterior y la que se interconecta es la columna gris lateral. La materia gris de la médula espinal está formada por interneuronas, así como por los cuerpos celulares de las neuronas de proyección.

En relación a su desarrollo, la materia gris crece durante la niñez y la adolescencia: estudios recientes que utilizan neuroimágenes transversales han demostrado que alrededor de los 8 años el volumen de materia gris comienza a disminuir. Sin embargo, la densidad de la materia gris parece aumentar a medida que la persona llega a la edad adulta temprana.

Materia gris: ¿cuáles son sus funciones?

La materia gris contiene la mayoría de los cuerpos de células neuronales del cerebro: esta se encuentra en regiones del cerebro involucradas en el control muscular y la percepción sensorial, como la vista y el oído, la memoria, las emociones, el habla, la toma de decisiones y el autocontrol.

Las regiones del cerebro que acumulan una gran cantidad de materia gris incluyen aquellas que controlan la actividad muscular y sensorial.

  • Corteza cerebral: la capa externa del cerebro, la corteza cerebral, consta de columnas de neuronas de materia gris, con materia blanca ubicada debajo. Esta área es esencial para muchas facetas del aprendizaje superior, como la atención, la memoria y el pensamiento.
  • Cerebelo: el cerebelo es esencial para el control motor, la coordinación y la precisión.

Enfermedades que afectan a la materia gris

Las enfermedades que causan la pérdida o muerte de las neuronas que componen la materia gris se denominan principalmente enfermedades neurodegenerativas: estas afecciones, que incluyen demencias como la enfermedad de Alzheimer y la demencia frontotemporal, afectan a millones de personas en todo el mundo.

Los cuerpos celulares de las neuronas son responsables de mantener viva y saludable a toda la neurona y eso requiere mucha energía: por lo tanto, la materia gris es muy susceptible a lesiones cuando los niveles de oxígeno son bajos (hipoxia) o cuando se producen eventos dañinos como el ictus.

El daño también puede ocurrir cuando el entorno local cambia, como durante una hemorragia intracerebral o cuando la persona sufre un traumatismo: en muchos casos, el daño inicial provoca una serie de efectos posteriores que pueden iniciar la apoptosis. Una vez que se ha producido el daño, la célula no puede soportar sus axones o dendritas y el desenlace es la muerte de la misma.

En relación a las lesiones que afectan a la materia gris, el tipo y la extensión del daño determina en gran medida la recuperación: los bebés y los niños pequeños suelen tener mejores resultados que los adultos, ya que sus sistemas neuronales aún se están desarrollando y son más adaptables.

La rehabilitación neurológica específica puede mejorar los resultados funcionales tras un daño cerebral que ha afectado a sectores donde prima la materia gris. Por ejemplo, tras un daño selectivo a la corteza motora, los movimientos finos de los dedos pueden mejorarse cuando la rehabilitación da como resultado una expansión de la representación motora de los dedos dentro de la corteza motora. En otras palabras, las neuronas cercanas pueden comenzar a asumir las funciones de las neuronas dañadas.

Para casos de emergencia Llamar al :91-667-16-46

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