TCE

Las personas con traumático craneoencefálico (TCE) suelen informar tener alteraciones en su equilibrio tras el evento: entre el 30% y el 65% de las personas con TCE sufren mareos y desequilibrio en algún momento de su recuperación.

La gravedad de las alteraciones del equilibrio tras la lesión dependerá de muchos factores:

  • Qué tan grave ha sido el daño cerebral.
  • En qué parte del cerebro se produjo la lesión
  • Qué otras lesiones sufrió el paciente junto con la lesión cerebral. Por ejemplo, en un accidente automovilístico, la persona podría haber sufrido una TCE, una lesión de la columna cervical y fracturas de costillas y piernas, siendo todas estas cuestiones posibles factores que afecten a la capacidad para mantener el equilibrio.

¿Qué es el equilibrio?

El equilibrio es el sistema biológico que nos permite saber dónde están nuestros cuerpos en el medio ambiente y mantener la posición deseada. La capacidad de mantener el equilibrio está determinada por muchos factores, incluida la fuerza física de la persona y la coordinación, los sentidos y la capacidad cognitiva.

La mayoría de las personas pueden controlar el movimiento de su cuerpo dentro de ciertos límites antes de perder el equilibrio y necesitar ajustar su postura o dar un paso para evitar caerse. Este proceso de ajustar la postura o dar un paso para mantener el equilibrio antes, durante y después del movimiento es un mecanismo complejo que puede verse afectado tras un TCE.

¿Por qué es importante el equilibrio?

Cuando se tiene un equilibrio deficiente, existe un alto riesgo de caídas y de sufrir un nuevo TCE o incluso fracturar un hueso del cuerpo: estos peligros y dificultades sin duda hacen que realizar cualquier actividad básica de la vida cotidiana se vuelva verdaderamente un incordio para el paciente.

Alteraciones del equilibrio y su diagnóstico

Muchos especialistas de distintas disciplinas pueden participar en el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones del equilibrio, incluyendo (médico de medicina física o rehabilitación), neurólogos, otorrinolaringólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, entre otros.

El primer paso en el camino hacia el diagnóstico certero suele ser revisar que el origen de estos problemas de equilibrio no se encuentre en algún medicamento que se esté suministrando al paciente para aliviar dolores o síntomas tras el TCE. El primer lugar para comenzar es pedirle a su médico que revise sus medicamentos, ya que esta es una causa común de problemas de equilibrio.

Dos pruebas de uso frecuente para identificar alteraciones del equilibrio en pacientes con TCE son la Escala de equilibrio de Berg y el Índice dinámico de la marcha.

Ambas pruebas, además de ser útiles para el diagnóstico inicial, suelen utilizarse para realizar el seguimiento del progreso a medida que el paciente mejora su equilibrio con la terapia y para proporcionar información sobre el riesgo potencial de caídas.

Alteraciones del equilibrio: ¿Cuáles son las causas comunes tras el traumatismo craneoencefálico?

Medicamentos: varios medicamentos de uso frecuente tras una TCE pueden causar mareos, aturdimiento y disminución del equilibrio. Un cambio en los medicamentos o las dosis puede mejorar este problema.

Hipotensión postural: este es el descenso de la presión arterial al pararse o sentarse repentinamente, y también puede hacer que el paciente se sienta aturdido y mareado. Puede ocurrir cuando se levanta rápidamente después de estar sentado en el inodoro o una silla, o cuando se levanta de la cama. Tomar su presión arterial mientras está acostado, sentado y de pie también puede ayudar a diagnosticar problemas de equilibrio relacionados con la presión arterial.

Dificultades visuales: la vista es uno de los sentidos que más se necesitan para mantener el equilibrio. Los problemas de la vista como la visión doble, la inestabilidad visual, la pérdida parcial de la visión y los problemas con la percepción de la profundidad pueden ser factores clave en las alteraciones del equilibrio tras la TCE.

Alteraciones vestibulares: el oído interno contiene muchos órganos diminutos que nos ayudan a mantener el equilibrio (llamado sistema vestibular). El oído interno tiene tres estructuras en forma de bucle (canales semicirculares) que contienen líquido y tienen sensores finos que monitorean la rotación de su cabeza. También tiene otras estructuras (órganos otolitos) que monitorean los movimientos lineales de la cabeza. Estos órganos otolitos contienen cristales que nos hacen sensible al movimiento y la gravedad. Si el sistema vestibular está dañado por una lesión en la cabeza, es posible que existan problemas de equilibrio, mareos o una sensación repentina de que se está dando vueltas o que la misma cabeza da vueltas. Existen tres tipos de alteraciones vestibulares:

  • El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB)es una de las causas más comunes de vértigo. Cuando existe traumatismo, los cristales en el oído interno pueden moverse fuera de lugar, haciendo al paciente sensible a los cambios en la gravedad. El VPPB se caracteriza por episodios breves de vértigo leve a intenso, y los síntomas suelen desencadenarse por cambios específicos en la posición de la cabeza, como inclinarla hacia arriba o hacia abajo y al acostarse, darse la vuelta o sentarse en la cama. 
  • La lesióndel nervio del sistema vestibular también puede ser la causante del vértigo y desequilibrio tras el daño cerebral.
  • La hidropesía endolinfática traumáticao vértigo de Ménière ocurre cuando hay una alteración del equilibrio de líquidos dentro del oído interno. Cuando esto sucede, pueden existir períodos de vértigo, desequilibrio y zumbidos en los oídos que duran de horas a días.

Deficiencias sensoriales: los problemas para percibir cosas tras la TCE puede ser otro de los orígenes de las alteraciones del equilibrio. Por ejemplo, los nervios de los pies envían mensajes al cerebro que lo ayudan a mantener el equilibrio: si estos nervios están dañados por el traumatismo, es posible que el cerebro no reciba los mensajes que necesita, por lo que probablemente deberá  depender más de otros sentidos como la vista y el oído interno para mantener el equilibrio.

Lesión del cerebelo: una lesión traumática en el cerebelo (partes del cerebro que controlan el movimiento) puede dificultar la capacidad para caminar y mantener el equilibrio.

Fístula perilinfa: esta fuga de líquido del oído interno hacia el oído medio a veces ocurre tras una lesión en la cabeza, y puede causar mareos, náuseas e inestabilidad al caminar o estar de pie.

 

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