Terapia neuromuscular

La terapia neuromuscular es un tipo especializado de terapia manual en la que el terapeuta principalmente masajea, estira y manipula los tejidos blandos del paciente. Los músculos tensos en un área pueden ejercer presión sobre los nervios, lo que puede causar dolor. Cuando los músculos se relajan, aumenta el flujo sanguíneo, lo que reduce la inflamación y estimula el crecimiento de células sanas.

Dolor de cuello y hombro relacionado con una lesión en la cabeza

A veces ciertos dolores de cuello y hombros surgen como resultado de la reacción del cuerpo al trauma o a la lesión en la cabeza. Los músculos del cuello brindan soporte a nuestras cabezas, pero en el momento de una lesión, esos músculos se contraen y se tensan para tratar de brindar protección. Esto puede provocar tensión crónica a medida que los músculos intentan continuar en este modo de protección, incluso después de que ya no sea necesario. Limita la movilidad, crea tensión en los músculos del cuello y ejerce presión sobre la columna cervical y la cabeza.

El masaje neuromuscular ayuda a esos músculos a relajarse y volver a su función principal de proporcionar apoyo. Esto también nos permite pasar a la siguiente actividad en la terapia, como ejercicios cardiovasculares o de equilibrio, sin que los músculos ejerzan una presión adicional sobre el cuerpo. El objetivo es que estos músculos se ajusten a la función normal durante la terapia en lugar de trabajar en su contra y generar molestias en el paciente que está tratando de recuperarse luego de una lesión cerebral traumática.

Fisioterapia y ejercicio

Si bien descansar y dormir lo suficiente después de una conmoción cerebral sigue siendo crucial, ahora sabemos que el reposo absoluto no es la forma más efectiva de recuperarse de una conmoción cerebral. Los estudios muestran que después de un par de días, algunos ejercicios aeróbicos (pequeñas cantidades realizadas en un ambiente seguro) en realidad ayudan a acortar el tiempo de recuperación. La actividad aeróbica leve aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, lo que aumenta la cantidad de oxígeno disponible para las células cerebrales y estimula el crecimiento de proteínas que promueven la curación.

Tras una lesión cerebral, el cerebro necesita ese aumento en el flujo sanguíneo que se genera con algo de movimiento físico, y la producción natural de químicos cerebrales saludables que llamamos impulso cognitivo post ejercicio, para poder repararse y realizar ejercicios cognitivos más difíciles que luego serán abordados en el tratamiento.

El problema para algunos pacientes, como aquellos que sufren de síndrome posconmocional, es que la intolerancia al ejercicio es a menudo uno de los síntomas persistentes que padecen producto del cuadro clínico que presentan: esto significa que durante o después del ejercicio, desarrollan síntomas debilitantes como dolores de cabeza, náuseas, mareos, niebla cerebral y fatiga extrema.

Terapia neuromuscular y la intolerancia al ejercicio

En DACER abordamos de manera especializada a aquellos pacientes que han sufrido lesión cerebral traumática y que poseen intolerancia al ejercicio: nuestros terapeutas tienen mucha experiencia ayudando a este tipo de pacientes a superar estos episodios hasta que puedan tolerar cada actividad.

Si bien cada paciente es único y sufre de una determinada sintomatología, estos son algunos de nuestros consejos para ayudar a superar la intolerancia al ejercicio y poder trabajar arduamente para recuperar salud y calidad de vida:

No sobre exigirse en el inicio

Algunas personas no estaban activas físicamente antes de su lesión cerebral, y otros eran atletas muy en forma que tuvieron que volverse inactivos debido a lo mal que les hace sentir el ejercicio después de haber sufrido una lesión cerebral. No importa quién eras antes de tu lesión, solo tómalo con calma. Comienza con un ejercicio mínimo, intenta caminar lentamente en una cinta de correr o sube y baja escaleras un par de veces.

No evitar los síntomas por completo

Sí, te vas a sentir mal, pero no será permanente. Tienes que volver a entrenar tu cuerpo para responder adecuadamente al ejercicio y definitivamente el proceso requerirá algunas molestias a corto plazo.

La respiración es clave

El ejercicio involucra el sistema nervioso periférico, que a veces es disfuncional en pacientes con lesiones cerebrales o con síndrome posconmocional. La respuesta de “lucha o huida” al estrés se activa cuando la presión arterial y frecuencia cardíaca aumentan en respuesta a las demandas de ejercicio. La parte de “descanso y digestión” del sistema nervioso autónomo reduce la frecuencia cardíaca, conserva la energía y aumenta la respiración después del estrés. A veces tenemos que ayudarlo mediante el uso de técnicas de respiración adecuadas siendo muy importante respirar desde el diafragma con respiraciones lentas y controladas. Por tanto, el trabajo con profesionales de la fisioterapia neurológica, terapia neuromuscular y fisioterapia respiratoria, es esencial para la recuperación física del Síndrome Posconmocional.

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