7 cosas que no debemos decirle a alguien que ha sufrido daño cerebral

Ejercer el rol de cuidador de una persona con daño cerebral no es una tarea sencilla, por lo que muchas veces estas personas pueden sentirse agotadas y decir cosas por frustración o cansancio que no dirían en su estado normal. En esta ocasión, revisaremos algunas cosas que es mejor evitar decirle a alguien que ha sufrido una lesión neurológica.

¿Qué no decirle a alguien con daño cerebral?

Las lesiones neurológicas pueden resultar complejas de entender para aquellas personas que no las padecen: muchas veces esta falta de comprensión sobre los efectos que el daño cerebral puede tener sobre la persona, sus emociones y comportamientos puede llevar a decir cosas equivocadas.

Veamos algunas de estas frases que deberíamos evitar cuando hablamos con alguien que ha sufrido lesión cerebral:

“No pareces enfermo” o “para mi te ves normal”

Los signos invisibles de una lesión neurológica (problemas de memoria y concentración, fatiga, insomnio, dolor crónico, depresión o ansiedad) muchas veces son más difíciles de soportar que las discapacidades visibles o exteriores.

Ese ser querido con daño cerebral puede parecer “normal” por fuera, pero hacer caso omiso de los signos invisibles de una lesión neurológica es menospreciar su sufrimiento y definitivamente puede resultar muy doloroso para el paciente.

Quizá no te estás esforzando lo suficiente para mejorar (eres perezoso)

La pereza no es lo mismo que apatía (falta de interés o motivación). La apatía es un trastorno común tras la lesión cerebral, y esta puede obstaculizar la rehabilitación y la recuperación, por lo que es importante reconocerla y tratarla con ayuda del equipo de atención.

Desconocer esta situación o atribuir las sensaciones de falta de motivación del paciente con daño cerebral a una simple pereza o desinterés por mejorar puede resultar contraproducente y evitar que obtenga la ayuda que necesita.

¡Eres un gruñón!

La irritabilidad es uno de los signos más comunes de daño cerebral: esta puede ser el resultado directo de la lesión neurológica o bien un efecto secundario de la depresión, ansiedad, dolor crónico, trastornos del sueño o fatiga que son producto del daño en cuestión.

Si bien es difícil vivir con alguien que está siempre de mal humor, es importante evitar la estigmatización y ayudar a la persona a buscar ayuda en su equipo de atención. Cuestiones como cambios en la dieta o terapias que se centran en las habilidades de adaptación y afrontamiento pueden ayudar a reducir la irritabilidad.

¿Cuántas veces te lo tengo que repetir?

Es frustrante escuchar a alguien que pregunta una y otra vez lo mismo, pero casi todas las personas que tienen daño cerebral experimentarán dificultades en la memoria.

En lugar de señalar este déficit y hacer que la persona se sienta mal, lo mejor es buscar soluciones y alternativas que faciliten la tarea. Una buena opción es crear una rutina o instalar un tablero de notas en algún lugar visible de la casa.

Deja que haga eso por ti

La independencia y el control son dos de las cosas más importantes que se pierden tras el daño cerebral: sí, puede ser más fácil tomar las riendas y hacer las cosas por nuestro ser querido. Sin embargo, alentar a quien ha sufrido lesión neurológica a hacer las cosas por sí sola en la medida de lo posible ayudará a promover la autoestima, la confianza y sin duda aportará a su calidad de vida. Por otro lado, también puede ayudar al cerebro a recuperarse más rápido.

Piensa en positivo

Para la mayoría de las personas, pensar en positivo o con optimismo es más fácil de decir que se hacer, siendo aún más complejo para quienes han sufrido lesión neurológica.

El pensamiento negativo repetitivo se conoce como “rumiación” y puede ser común tras el daño cerebral: esta rumiación suele estar asociada con la depresión o la ansiedad, por lo que tratar esos problemas puede ayudar a romper el ciclo del pensamiento negativo. En vez de marcarle al paciente que deje de ser pesimista, cuando muchas veces no puede evitarlo, lo mejor es consultar con los especialistas para tratar el problema subyacente.

Por otro lado, cuando le decimos a alguien que deje de pensar en una cuestión determinada, más terminará enfocándose en ello. Alternativamente, podemos buscar una tarea que sea especialmente agradable para quien ha sufrido el daño cerebral, lo que le permitirá distraerse y liberar sustancias químicas que promuevan pensamientos y sensaciones más positivas.

Tienes suerte de estar vivo.

Si bien esto a simple vista puede interpretarse como algo positivo, decírselo a alguien que ha sufrido una lesión neurológica puede ser realmente peligroso.

Según las estadísticas, las personas con daño cerebral tienen seis veces más probabilidades de tener pensamientos suicidas. Es posible que algunos no se sientan muy afortunados de estar vivos, por lo que este tipo de comentarios puede disparar esos pensamientos.

En lugar de llamarlo “suerte”, podemos hablar de lo fuerte, persistente o tenaz que es la persona por haber superado la experiencia que le ha tocado vivir.

Para casos de emergencia Llamar al :91-667-16-46

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