trastorno del espectro autista

La terapia ocupacional es una disciplina que cubre una amplia gama de cuestiones en la práctica: entre ellas, ayudar a los niños que viven con trastorno del procesamiento sensorial es una de las que más destacan.

¿Qué es el trastorno del procesamiento sensorial?

El trastorno del procesamiento sensorial ocurre cuando un niño tiene dificultades para recibir y responder a la información de sus sentidos, pudiendo mostrar aversión a cualquier cosa que active los mismos, como la luz, el sonido, el tacto, el gusto o el olfato.

Los trastornos del procesamiento sensorial fueron identificados por primera vez por la terapeuta ocupacional Dra. A. Jean Ayres. En la década de 1970, la  Dra. Ayres introdujo la idea de que el cerebro de ciertas personas no puede hacer lo que la mayoría da por sentado: procesar toda la información que llega a través de siete fuentes, no solo de los cinco sentidos tradicionales, para proporcionar una imagen clara de lo que está sucediendo internamente y externamente.

Junto con el tacto, el oído, el gusto, el olfato y la vista, la  Dra Ayres agregó los sentidos “internos” de la conciencia corporal (propiocepción) y el movimiento (vestibular). Cuando el cerebro no puede sintetizar toda esta información que llega simultáneamente, la persona siente ” como un atasco en tu cabeza”, dice Peske, “con señales en conflicto que vienen rápidamente de todas las direcciones, de modo que no sabes cómo entender todo.”

Trastorno del procesamiento sensorial y sus síntomas

Los síntomas en este tipo de trastornos varían según el tipo de manifestación que tengan.

Las hipersensibilidades a la información sensorial pueden incluir:

  • Respuesta extrema o miedo a ruidos repentinos, agudos, fuertes o metálicos como la descarga de sanitarios, el ruido de los cubiertos u otros ruidos que no parecen ofensivos para los demás.
  • Pueden distraerse con ruidos de fondo que otros no parecen escuchar.
  • Temeroso del contacto sorpresa, evita abrazos y caricias incluso con adultos conocidos.
  • Parece temeroso de las multitudes o evita estar cerca de otros
  • No disfruta de juegos de persecución y/o le teme demasiado a los columpios y a los juegos del patio de recreo
  • Extremadamente temeroso de trepar o caer, incluso cuando no existe un peligro real, es decir, no le gusta que sus pies no toquen el suelo
  • Tiene poco equilibrio

Las hiposensibilidades a la información sensorial pueden incluir:

  • Una necesidad constante de tocar personas o texturas, incluso cuando no es apropiado hacerlo
  • No comprende el espacio personal incluso cuando sus compañeros de la misma edad tienen la edad suficiente para comprenderlo
  • Movimientos torpes y descoordinados
  • Una tolerancia o indiferencia extremadamente alta al dolor
  • A menudo daña a otros niños o mascotas cuando juega, ya que no comprende su propia fuerza
  • Puede estar muy inquieto e incapaz de quedarse quieto, disfruta del juego basado en movimientos como girar, saltar, etc.
  • Parece ser un “buscador de emociones fuertes” y puede ser peligroso a veces

La terapia ocupacional y el trastorno de procesamiento sensorial

Las dificultades del procesamiento sensorial pueden presentarse de muchas formas diferentes, ya sea por la aversión a usar ropa, la sensibilidad a los ruidos fuertes o en la búsqueda constante de contacto.

Las luchas significativas en el procesamiento sensorial pueden afectar la capacidad de un niño para participar con éxito en sus actividades diarias. Cuando las dificultades del procesamiento sensorial afectan la vida diaria de un niño, los terapeutas ocupacionales pueden implementar estrategias para ayudarlos a mantenerse regulados y a manejar sus necesidades sensoriales.

Cuando se concurre inicialmente a ver a un terapeuta ocupacional por un trastorno del procesamiento sensorial de un niño, el proceso suele darse de la siguiente manera:

La Sesión Inicial

En primer lugar, se suele tener una sesión inicial con el terapeuta ocupacional: en este primer encuentro el profesional hará muchas preguntas para intentar tener una idea de las necesidades sensoriales del pequeño y cómo esta situación está afectando su funcionamiento diario. También se suele realizar una evaluación para conocer de manera más acabada el perfil sensorial de su hijo. Esta evaluación sensorial ayudará a comprender mejor cómo responde el niño a diversas entradas sensoriales.

Fijando metas

Tras esa primera sesión en la que el terapeuta ocupacional entra en contacto con el niño y conoce sus dificultades, es hora de sentarse con el profesional y establecer algunas metas para las sesiones. Fijar metas y objetivos es un paso crucial en el proceso, ya que ayuda a guiar la terapia y asegura que el padre o madre que acompaña la terapia trabaje y aporte lo suyo para lograr resultados significativos para el niño.

Construyendo una relación

Una vez que se cuenta con objetivos y metas establecidos, y que se cuenta con un perfil de paciente determinado, el terapeuta ocupacional comenzará a reunirse con el niño para observar mejor sus comportamientos sensoriales y establecer una relación de confianza con él. A veces, la terapia puede ser complicada, por lo que una relación de confianza ayuda al pequeño a sentirse seguro en este entorno.

Inicio de las sesiones de terapia

En las sesiones de terapia ocupacional, el profesional seleccionará actividades específicas para ayudar a identificar y manejar las necesidades sensoriales del paciente. Las sesiones generalmente parecen un enfoque multisensorial en el que los niños participan en diversas actividades sensoriales para ayudar a mantenerse regulados y manejar sus emociones.

Es importante recordar que esta parte del proceso lleva tiempo. Es posible que el niño haya estado lidiando con estas dificultades durante un largo periodo y se necesitará tiempo para manejarlas. Esta parte del proceso puede implicar la resolución de algunos problemas para determinar qué funciona mejor para el paciente. Por lo tanto, es esencial seguir comunicándose e informando al terapeuta ocupacional sobre cómo están cambiando las cosas en el hogar y la escuela. Esta dinámica de colaboración entre profesional y familia ayudará a alcanzar el éxito en el tratamiento a largo plazo.

Tarea para el hogar

Además del trabajo que se realiza en la sesión, en la terapia ocupacional para los trastornos del procesamiento sensorial se suelen brindar algunas estrategias y actividades para que la familia implemente en casa con el niño. Este uso de estrategias en el hogar es otra parte vital del proceso, pudiendo incluir algunas actividades sensoriales para ayudar con la regulación, así como estrategias de manejo emocional para ayudar al niño a manejar en su vida cotidiana cuando se sienta abrumado.

Lidiar con el trastorno del procesamiento sensorial puede ser muy abrumador tanto para la familia como para el pequeño paciente, e incluso el proceso de pasar por una terapia ocupacional puede resultar desafiante. En DACER contamos con profesionales especializados que se enfocarán en brindarle lo mejor al niño para que pueda obtener herramientas que le permitan manejar sus actividades diarias y en consecuencia mejorar su calidad de vida.

Para casos de emergencia Llamar al :91-667-16-46

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